Las cejas son un elemento esencial en nuestra expresión facial. Con el paso del tiempo, sin embargo, pueden empezar a caerse y perder su posición natural, resultando en un aspecto facial que parece triste y cansado. Afortunadamente, existen procedimientos que pueden ayudar a rejuvenecer y restaurar las cejas a su posición original, uno de ellos es la cejaplastia, también conocida como lifting de cejas.
La cejaplastia es una cirugía estética que tiene como objetivo elevar las cejas a una posición más alta y juvenil. Este procedimiento es parte integral del rejuvenecimiento facial, dado que la posición de las cejas juega un papel fundamental en la apariencia de un rostro joven. Es común que, a partir de los 50 años, el debilitamiento de los ligamentos suspensorios cause un aspecto envejecido y cansado en nuestro rostro.
Lo ideal en este tipo de cirugía es que la cicatriz quede oculta entre los pelos de la ceja. Sin embargo, en algunos casos, si las cejas son poco pobladas, puede ser que la cicatriz sea más visible. Aquí es donde entra en juego el microblading para cejas.

El microblading es una técnica de micropigmentación que permite camuflar eficazmente cualquier cicatriz visible. Este tratamiento consiste en la aplicación de pigmentos en la capa superficial de la piel, creando un aspecto natural y lleno en las cejas. Pero es crucial tener en cuenta que este procedimiento debe realizarse solo cuando la zona está completamente desinflamada y la cirugía estabilizada. De esta manera, el diseño y la forma correcta del microblading se mantendrán en su lugar, y los resultados serán óptimos.
El momento óptimo para realizar este tratamiento después de la cirugía de cejaplastia deberá ser indicado por su cirujano, que es quien conoce mejor su evolución postoperatoria.
Así, el microblading para cejas se convierte en un complemento invaluable tras la cejaplastia, capaz de realzar los resultados de la cirugía y proporcionar una apariencia juvenil y llena de vitalidad.